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La libertad financiera es un término que se ha puesto bastante de moda entre los inversores en los últimos años. En parte es lógico, ¿quién no quiere tener suficiente dinero para poder hacer lo que más le gusta y no preocuparse por llegar a final de mes? Pero la meta no es fácilmente alcanzable ni todo el mundo está preparado psicológicamente para lograrlo.

¿Qué es la libertad financiera?

Hay varias definiciones sobre la libertad financiera pero es algo intermedio entre tener tiempo y libertad para hacer lo que uno quiera y tener suficiente dinero como para poder llevar tu vida sin tener preocupaciones económicas. Hay quien se conforma con tener dinero suficiente y conserva su trabajo porque disfruta con él y hay quien está deseando dejar su trabajo y poder dedicarse a sus hobbies u otras tareas que a lo mejor no dan para poder vivir de ellas pero sí le hacen más feliz. Lo importante es que tengas claro cuál es tu objetivo una vez logres la independencia financiera.

Vamos a ver una serie de pasos que te acercan a ese objetivo:

1. Ponte metas realistas

Lo principal para aguantar psicológicamente el proceso hasta alcanzar la libertad financiera es ir cumpliendo metas pequeñas que te acerquen a la meta mayor. Pero que sean objetivos realistas. Si tienes 60 años y 20.000 euros ahorrados es más realista que busques un complemento a tu jubilación antes que pretender ser libre económicamente. Si tienes 40 años, poca capacidad de ahorro por los hijos o sueldo bajo también es preferible que busques complementar la pensión. Con esto no quiero decir que un padre o madre de familia de 40 años o una persona de 60 años no lo pueda lograr, pero las probabilidades son menores puesto que la libertad financiera no se consigue en pocos años, salvo excepciones como herencias o premios de lotería.

Por ello podemos dividir en tres fases los objetivos para alcanzarnos la libertad financiera:

  • Seguridad financiera: Tus ingresos te permiten cubrir tus gastos más básicos: alquiler, hipoteca, luz, agua, comida, seguro del coche, etc.
  • Independencia financiera: Tus ingresos son iguales a los gastos manteniendo tu nivel de vida actual: incluiría la seguridad financiera más el ocio, gastos en vacaciones, el segundo coche, etc.
  • Libertad financiera: Tienes suficiente dinero para mantener tu nivel de vida durante toda tu vida aunque se acabarán los ingresos (cuestión que nunca debe ocurrir).

Si quieres saber cuánto puedes tardar en hacerte millonario en este artículo te lo contamos.

2. Controla tus gastos

La disciplina a la hora de gastar es muy importante pero no solo por conseguir este objetivo, en general debería ser algo más arraigado en la sociedad. Hay que diferenciar entre tener que vivir en una cabaña en mitad del bosque viviendo de lo que produces y gastar sin control, salvo que lo primero sea lo que te hace feliz. Lo recomendable es al menos ahorrar el 10% de lo que ingresas. Empieza por ahí que no es difícil vivir con el 90% y si te lo puedes permitir sin renunciar a aquello con lo que disfrutas, ahorra más de ese 10%. El proceso es largo, décadas probablemente, y no salir con la familia o amigos para ahorrar 20€ no debe obsesionarte.

libertad financiera

3. Aumenta tus ingresos

Aquí entran los famosos ingresos pasivos que no son tan pasivos como se piensan ya que siempre requieren algo de trabajo mantenerlos. Los ingresos pasivos te pueden venir por lo siguiente: un libro que escribas, un blog, un negocio que crees, alquiler de viviendas o plazas de garaje, dividendos…

Como ves no es fácil ni tan pasivo. Si estás empezando y tienes poco capital lo mejor es invertir ese ahorro. Si no sabes cómo, lo recomendable es que se lo des a algún experto a través de fondos de inversión. En Micappital te ayudamos a invertir sin salir de tu banco. Nuestros intereses están alineados al 100% con los de nuestros clientes ya que si no te hacemos ganar dinero, no pagas. En función de tu perfil, te aconsejamos los mejores fondos de inversión con las menores comisiones y sin tener que abrir otra cuenta en otro banco.

Si tienes más capital ahorrado para invertir en vivienda, conocimientos de marketing para saber posicionar el blog o que tu libro sea un éxito de ventas, también puedes tratar de aumentar tus ingresos por ahí. Pero lo recomendable es diversificar y que tus ingresos no provengan sólo de un blog, de las inversiones o de los alquileres.

Si no se te ocurre ningún ingresos pasivo, no te preocupes, trata de promocionar en tu trabajo o cambiarte a uno mejor remunerado e invierte tus ahorros para multiplicarlos. Aumentar los ingresos ayuda a acelerar el proceso pero seguirá siendo muy largo con días en los que estarás más optimista y otros en los que querrás tirar la toalla y gastarlo todo.

Todos los ingresos extra que consigas los puedes dedicar a aumentar tus inversiones, sin tocar tus gastos. Como por ejemplo, si en la declaración de la renta te sale a devolver: Las 3 claves para sacarle el máximo a la devolución de la renta.

Hablemos de números

Si eres de los que quieres vivir sin trabajar, tienes que fijar un objetivo de gastos anuales para saber en qué momento puedes disfrutar de tu libertad financiera sin tener que dar marcha atrás y volver a tu trabajo. Para calcularlo usaremos la regla del 4%:

Si según el INE el gasto medio por hogar son 30.000€ anuales para mantener el mismo nivel de gasto por lo que el cálculo sería el siguiente:

  • 1/4% = 25 veces
  • 25 x 30.000€ = 750.000€

Como vemos no es una cifra fácilmente alcanzable. Estas cifras son para mantener tu capital a lo largo de los años ya que está invertido, y sacas una parte cada año. Si el primer año sacas los 30.000€ y se revaloriza la inversión otro 4% te quedas como estás pero a largo plazo la inflación se va comiendo de forma silenciosa tus ahorros.

4. Diversificar

Este punto es de los más importantes. Si gran parte de tus ingresos provienen de pisos en alquiler o de monetizar tu blog, de las ventas de tu libro o de los dividendos, puedes tener todo tipo de imprevistos: impago de alquiler, que te cueste tiempo encontrar un buen inquilino mientras tienes que seguir pagando el IBI, comunidad, etc. Que tu blog o tu libro dejen de tener el tirón de antes y caigan tus ingresos a la mitad o que la empresa recorte el dividendo o como ocurre en los periodos de recesión que suspenden el dividendo. Por eso tanto en las inversiones como a la hora de escoger qué activos te ayudan a conseguir la ansiada libertad financiera es importante que no dependa de una sola fuente de ingresos. Ni siquiera solo de tu trabajo.

Bonus: No es el fin del mundo no alcanzar la libertad financiera

Como hemos mencionado varias veces, alcanzar la libertad financiera no es algo sencillo ni al alcance de todos. No es cuestión solo de dinero (que es importante) sino que el aspecto psicológico es fundamental y puede acercarte o alejarte aunque ganes 100.000€ al año.

Pero aunque te quedes a mitad de camino, con esa mitad podrás hacer bastantes más cosas que si no lo intentas: complemento a la jubilación como hemos mencionado antes y tener una jubilación de oro frente a cualquiera que no haya ahorrado, reducción de jornada para poder pasar más tiempo con tu familia o cambio de trabajo a uno con menor sueldo pero mejor horario y menos estrés. Pedir permisos no retribuidos o excedencias para poder tomarte unos meses o un año sabático. En resumen cumplir una parte de tus sueños aunque no consigas vivir de las rentas desde los 40 años.